Día Internacional de la Niña y la Mujer en la Ciencia

Este día es un recordatorio de que las mujeres y las niñas desempeñan un papel fundamental en las comunidades de ciencia y tecnología, y que su participación debe fortalecerse, teniendo en cuenta que menos del 30% de investigadores científicos en el mundo son mujeres.

La Argentina es uno de los países de Latinoamérica con el mayor porcentaje de mujeres en la ciencia, representan un 52% del total de los investigadores y el 60% del total de becarios del Conicet, organismo dedicado a la promoción de la ciencia y la tecnología en la Argentina, según datos publicados por este organismo a finales de 2016.

Y aunque parecen cifras muy positivas, hay otra realidad en el trasfondo. Sólo el 25% del total de investigadores superiores son mujeres, mientras entre los investigadores asistentes representan el 60%.

En cuanto datos revelados por el CVar (Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva) hay un 60,2% (20.480) de mujeres y un 39,8% (13.484) de varones que hacen investigación. Por otra parte, sólo el 10,5% de las autoridades de organismos de ciencia y tecnología son mujeres, evidenciando que la presencia de mujeres en las posiciones jerárquicas disminuye notablemente.

Y las investigadoras que dirigen proyectos científicos solicitan y reciben en términos generales un 25% menos recursos que sus colegas hombres, con diversas asimetrías entre fuentes de financiamiento y áreas del conocimiento.

Respecto a la universidad, las áreas con mayor presencia de mujeres son las ciencias médicas y de la salud, humanidades, artes y ciencias sociales, mientras que en último lugar se encuentran las ingenierías y tecnologías. Las instituciones nacionales con mayor porcentaje de mujeres inscritas en carreras de programación son la de La Rioja (26 %); la del Comahue (23 %), la de Jujuy y la de Salta (22 %).

Aunque hay una desigualdad estructural que todavía persiste, la Red Argentina de Género, Ciencia y Tecnología en conjunto con el Conicet promovieron una serie de medidas para achicar la brecha:

  • Una investigadora embarazada dispone de un año más para presentar el informe obligatorio anual.
  • Se amplió la edad límite de aplicación a la beca doctoral del Conicet de los 30 a los 32 años y la posdoctoral de los 32 a los 35. Si tienen hasta tres hijos, la edad de aplicación se aplaza un año por cada hijo.
  • Se incorporó un protocolo para llevar adelante las denuncias de acoso.
  • El directorio del Conicet no avala reuniones científicas que no tengan equidad de género. Esto se planteó a partir de que había numerosas reuniones científicas en áreas disciplinarias saturadas de mujeres y en los Congresos y otras reuniones no se reflejaba.
  • Desde inicios de 2016 se abrió una línea de trabajo de política pública que se denomina Agenda de Género en Ciencia y Tecnología, consensuada desde la Coordinación del CICYT y cuyo primer mandato fue realizar un diagnóstico nacional de gran envergadura, a partir del Proyecto SAGA de UNESCO. La participación de Argentina en el Proyecto SAGA se presentó como una valiosa oportunidad para conocer nuevas perspectivas de análisis y mejorar los instrumentos de medición y evaluación diagnóstica de la situación en materia de equidad de género en el conjunto del Sistema Científico y Tecnológico nacional.
Datos obtenidos del diario La Nación y la página oficial del Gobierno de la Nación.

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