En un momento donde urge volcarnos al mundo digital, la idea rediseñar y lanzar tu imagen con más fuerza puede ser una gran estrategia. Te contamos las bases principales a tener en cuenta para cuando te decidas a rediseñar el logo o toda la imagen corporativa de tu marca, un tema no menor.

Principalmente debés tener en cuenta: sin una justificación aparente, nunca es recomendable hacer un rediseño. Habiendo dejado esto claro, podemos continuar hablando del tema.

La imagen corporativa de una marca es básicamente la identidad física por la que se transmite su historia, filosofía, valores y quehacer diario.  Al igual que la empresa evoluciona, la imagen corporativa de la misma también lo hace o de lo contrario podría quedar anticuada o poco coherente con la realidad actual de la marca.

El logo y todo lo que acompaña la imagen corporativa sirve para que la marca se diferencie de la competencia, agrega ese valor intangible que desprende cualidades de la propia corporación. Por ello, cuando se desarrolla el branding, la empresa debe haber sido estudiada anteriormente para asegurarse que la marca va a reflejar lo que se quiere que el consumidor perciba. Incluso hay casos en los que se realizan estudios de mercado para ver qué opina el público objetivo.

La marca va evolucionando y con ella su imagen, a veces sólo es necesario un pequeño cambio para actualizarla o modernizarla un poco. Otras, por el contrario, el cambio debe ser más drástico y hay que romper con la imagen anterior. Es importante entender que el rediseño es un proceso en el que cambiamos una imagen, siempre conservando su esencia, para convertirla en la mejor versión de sí misma.

¿Cuándo se debería pensar en un rediseño?

  1. Cuando la imagen corporativa ha quedado desfasada como resultado del paso del tiempo: en este caso la marca ha evolucionado tanto que su imagen ya no es un reflejo del posicionamiento que quieren tener, puede ser que la empresa ha evolucionado, ha crecido, ha ampliado sus servicios o se ha expandido geográficamente. La necesidad del cambio dependerá siempre de la vigencia de la identidad visual en cada caso particular.
  2. Cuando la imagen se diseñó con prisa y no se le invirtió mucho tiempo ni dinero, por lo tanto, nos encontramos con una imagen que no nos gusta y tampoco es acorde con lo que queremos reflejar. La marca o logotipo de una empresa es lo primero que va a recordar el público de ella y con lo que la va a identificar cada vez que lo vea, así que si en un principio no se le dio la importancia a este tema que debería dársele, el momento es más pronto que tarde.
  3. Cuando es necesario adaptarse a los nuevos tiempos: actualmente la forma de comunicarnos ha cambiado, el Internet y la tecnología atraviesan todos los sectores y rubros, los públicos han variado y vemos a un consumidor nuevo mucho más activo, digital y crítico, las marcas deben adaptarse a todos estos cambios para no quedar obsoletas. En este punto también es importante analizar las corrientes actuales de diseño, las cuales también son responsables que nuestra imagen se vea moderna o antigua.

¿Cómo hacerlo?

  1. Se debe realizar un proceso íntegro que incluye una investigación interna y externa, tanto de la empresa y los trabajadores como del mercado, el público objetivo y la competencia.
  2. Definir las necesidades del cambio y de esta manera establecer los objetivos del nuevo rediseño.
  3. Recopilar toda la información necesaria.
  4. Solicitar la creación de varias propuestas que presenten las diferentes perspectivas y que finalmente nos ayuden a llegar a una decisión final.
  • Tener presente que el rediseño de imagen requiere inversión de tiempo y dinero, y que esto es necesario y rentable para la empresa.
  • Elegir una imagen corporativa que capte el valor de la empresa y utilice el lenguaje gráfico adecuado para transmitir dicho valor y llegar al público objetivo.
  • Un buen diseño debe ser perdurable en el tiempo y por ello debemos tener claro que la identidad no debe estar sujeta a las modas del momento, porque las modas, por definición, tienden a pasar de moda.
  • Los signos básicos de identidad deben ser coherentes con la imagen, pero no forzosamente deben expresar dichos conceptos, ni mucho menos las actividades de la empresa, ya que esto puede variar con el tiempo.

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